¿Por qué Universitario está recibiendo tantos goles en el Clausura?

Los números lo reflejan. Después de diez fechas, el cuadro crema suma 16 goles recibidos y una diferencia de +3, un registro llamativo para un equipo que continúa peleando en los primeros lugares.
El 4-0 sufrido frente a Deportivo Garcilaso terminó de encender las alarmas. No fue únicamente una mala tarde en Cusco. El partido expuso varios problemas que ya habían aparecido anteriormente y que, juntos, terminaron pasando una factura bastante pesada.
La goleada ante Garcilaso mostró todas las grietas juntas
El tercer tanto resume bastante bien uno de los problemas. Diego Romero jugó con Piero Quispe durante una salida desde campo propio, el volante perdió la pelota y Garcilaso aprovechó inmediatamente para marcar. No hubo tiempo para recomponer posiciones ni proteger el área.
Ese tipo de jugadas explica por qué señalar únicamente a los centrales sería quedarse corto. Cuando Universitario pierde el balón con el equipo desplegado, toda la estructura queda expuesta.
Adelantar las líneas también tiene un costo
La ‘U’ intenta instalarse varios metros más arriba cuando controla el partido. Los carrileros avanzan, los volantes se acercan al área rival y los centrales quedan responsables de defender mucho espacio a sus espaldas.
Si la presión funciona, el rival apenas puede salir. El lío aparece cuando supera esa primera línea.
Ahí Universitario tiene que correr hacia su propio arco y los defensores quedan obligados a resolver duelos con mucho campo alrededor. Una entrega imprecisa o una presión a destiempo puede transformar una jugada aparentemente controlada en una transición peligrosa.
Los problemas suelen aparecer en cuatro escenarios:
- Pérdidas de balón cuando varios jugadores ya están por delante de la pelota.
- Espacios a los costados de los tres centrales.
- Volantes que no llegan a cerrar antes del pase vertical.
- Defensores obligados a retroceder mientras el rival ataca con velocidad.
No significa que Universitario tenga que meterse atrás. El reto está en encontrar un mejor equilibrio cuando decide atacar con bastante gente.
Las pérdidas peligrosas están haciendo demasiado daño
En partidos donde domina la posesión, Universitario asume riesgos para progresar desde atrás. El problema aparece cuando una entrega falla cerca del mediocampo o en campo propio.
Ante Garcilaso quedó clarísimo. La ‘U’ tuvo incluso mayor posesión, con aproximadamente un 54 %, pero terminó permitiendo 19 remates y 12 disparos al arco. Garcilaso, además, produjo mucho más peligro dentro del área.
Tener más la pelota, entonces, no siempre ha significado controlar mejor el encuentro.
El balón parado también exige más atención

Otro punto delicado aparece cuando la pelota llega por arriba.
El primer gol de Deportivo Garcilaso nació precisamente de una acción aérea. Aldair Salazar consiguió imponerse sobre la defensa crema para conectar de cabeza apenas a los seis minutos.
No se trata únicamente de centímetros. Defender centros y pelotas detenidas exige referencias claras, comunicación y atacar el balón antes que el rival.
Cuando alguno de esos detalles falla, cualquier envío al área puede convertirse en un problema.
La última línea está quedando demasiado expuesta
Universitario suele formar con tres defensores, una estructura que puede dar mucha seguridad cuando los carrileros y los volantes acompañan correctamente.
Pero esa misma línea de tres queda vulnerable cuando el equipo se parte.
Por eso el problema defensivo no debería medirse únicamente por quién pierde un duelo individual.
La pregunta más importante es cómo llega Universitario a ese duelo.
Si el atacante rival recibe con espacio, tiempo para girar y compañeros corriendo hacia el área, la última línea empieza la jugada en desventaja.
Los números muestran que no fue solo el 4-0
La goleada de Cusco fue el golpe más fuerte, pero antes ya habían aparecido algunas señales.
La secuencia demuestra que la ‘U’ recibió al menos un gol en siete de esos ocho encuentros.
Cúper también reconoció que el problema iba más allá de los defensas
Después del golpe en Cusco, Héctor Cúper fue bastante duro con el rendimiento colectivo. El entonces entrenador crema sostuvo que al equipo le había faltado prácticamente todo y remarcó que no se trataba únicamente de haber defendido mal.
Ese detalle es importante.
Cúper finalmente dejó el cargo después de cuatro meses y medio, con el 4-0 ante Garcilaso convertido en uno de los resultados que marcaron el cierre de su etapa.
¿Qué necesita corregir Universitario?
La respuesta no pasa por cambiar toda la defensa. Hay ajustes colectivos bastante más urgentes.
Universitario necesita perder menos balones comprometidos, proteger mejor la espalda de sus carrileros y conseguir que el mediocampo acompañe cada avance. También debe recuperar firmeza en el juego aéreo y reducir esos minutos donde el equipo parece desconectarse después de recibir un golpe.
Pero si quiere mantenerse realmente fuerte en la pelea por el Clausura, tendrá que recuperar algo que antes parecía casi automático: hacer que llegar al arco crema vuelva a costar muchísimo más.








